Las hormigas pertenecen a la familia Formicidae, dentro del orden Hymenoptera. Este orden también incluye a las abejas y avispas. Las hormigas son de importancia ecológica por su papel como depredadoras y carroñeras, en la dispersión de semillas y polen, y en la estructura del suelo. Solo unas pocas (en su mayoría especies introducidas) se consideran plagas. Las hormigas plaga suelen anidar en los edificios y sus alrededores, se congregan en áreas de preparación de alimentos y pueden propagar enfermedades.

Las hormigas se alimentan de una amplia variedad de alimentos y pueden ser depredadoras o carroñeras. Son insectos sociales que suelen vivir en nidos permanentes. En condiciones adversas, es frecuente que cambien de nido.

El tamaño de las colonias varía; los nidos pueden tener desde unas pocas docenas hasta millones de individuos. Las colonias más grandes se componen principalmente de hembras estériles sin alas que forman castas de obreras. Estas pueden estar especializadas, por ejemplo, en castas menores y mayores (o soldados). Estas realizan tareas específicas, como alimentar y cuidar a las crías, y presentan un aspecto físico diferente. Casi todas las colonias de hormigas tienen machos fértiles llamados zánganos y una o más hembras fértiles llamadas reinas.

Contrariamente a la creencia popular, las hormigas no están relacionadas con las termitas y no pueden dañar la madera sana.

Morfología

La mayoría de las especies de hormigas tienen tres segmentos corporales distintos: cabeza, tórax y abdomen. Pequeños segmentos abdominales constreñidos (el pedicelo) conectan el tórax y el abdomen, dándole a la hormiga una «cintura». Al observarlo con una lente potente, el pedicelo puede contener proyecciones llamadas nódulos, útiles para identificar la especie. Las hormigas tienen ojos compuestos y antenas acodadas. Estas antenas y el segmento abdominal constreñido distinguen a las hormigas de otros insectos. Las hormigas pueden tener alas o no. Si las tienen, las alas delanteras son más grandes que las traseras.

Ciclo vital

El ciclo de vida de una hormiga consta de cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Los huevos son pequeños y ovoideos. Los huevos fecundados se convierten en hembras (generalmente obreras estériles), pero en ciertos momentos también en hembras fértiles (que potencialmente pueden convertirse en reinas). Los huevos no fecundados se convierten en machos.

La larva es un gusano blanco con cabeza estrecha. Las obreras adultas alimentan a las larvas y, tras una alimentación suficiente y varias mudas, la larva pupa. La pupa tiene una forma similar a la del adulto, pero suele ser blanda, blanca e inactiva. En algunas especies, la pupa está protegida por un capullo de seda. Una vez que el adulto emerge, su cutícula se endurece y se oscurece. El desarrollo de huevo a adulto puede durar desde seis semanas hasta períodos muy largos, dependiendo de la especie, la estación del año y la disponibilidad de alimento.

Comunicación

Las hormigas se comunican entre sí mediante señales químicas llamadas feromonas. Las utilizan para dejar rastros de alimento, enviar señales de alarma y diferenciar entre castas. Las hormigas detectan las feromonas a través de sus largas y delgadas antenas, que también pueden percibir olores.

Métodos de control químico

Limpiar y limitar las partículas y residuos de comida en la casa puede reducir las infestaciones. La comida que se deja afuera (por ejemplo, la comida de las mascotas) también puede atraer hormigas cerca de la casa. Se pueden usar diversas formulaciones de pesticidas para controlar las hormigas.

Aerosoles

Los aerosoles de superficie se pueden aplicar en sitios de anidación, rutas de viaje como grietas en caminos, paredes, rodapiés y marcos de puertas, y áreas donde las hormigas obtienen acceso al edificio, como alféizares de ventanas, jambas de puertas, huecos de paredes, armarios, grietas y hendiduras.

Combinados con una buena higiene, los aerosoles superficiales ofrecen una prevención adecuada a largo plazo. Tenga en cuenta que los aerosoles espaciales tienen un uso limitado en el control de hormigas. Pueden aplicarse en zonas de actividad, pero son más útiles para tratar nidos ubicados en espacios cerrados.

Polvos

Los polvos pueden aplicarse directamente en los nidos o espolvorearse ligeramente sobre las superficies por donde transitan las hormigas. Son especialmente útiles en zonas sensibles como cajas de conexiones eléctricas y huecos en techos. No son eficaces en exteriores, ya que pueden desestabilizarse y deben permanecer secos para ser efectivos.

Siempre deben aplicarse con suavidad y cuidado para evitar el riesgo de exposición de los seres humanos a ellos.

Cebos

Los cebos para hormigas son útiles cuando no se pueden usar aerosoles ni polvos (por ejemplo, en hospitales) o cuando no se puede localizar el nido. Son especialmente útiles para controlar algunas especies de hormigas, pero su aplicación puede ser un proceso relativamente lento, por lo que requiere paciencia y perseverancia.

Las obreras recolectan el cebo en los comederos, regresan al nido y lo distribuyen al resto de la colonia. Si tienen éxito, se logra la erradicación de toda la colonia. El cebo debe ser una formulación atractiva para la especie que se está controlando.

Al colocar cebos, se debe tener en cuenta la seguridad de los niños y las mascotas.

Procedimiento de tratamiento general

A menos que se especifique lo contrario, a continuación se proporciona un protocolo general para el tratamiento de infestaciones de hormigas:

  • Inspeccione la casa y el área circundante, siguiendo los senderos de las hormigas para localizar los sitios de anidación y determinar dónde entran y se alimentan las hormigas.
  • Identificar las especies de hormigas y determinar las medidas de control más adecuadas.
  • Si es posible, trate el nido directamente. El tratamiento directo suele ser el método de control más eficaz. Como alternativa, trate las superficies donde las hormigas son más activas, ya sea con aerosoles o polvos. Es importante que cualquier tratamiento de barrera sea integral, ya que las hormigas son expertas en encontrar nuevas rutas hacia su fuente de alimento. Utilice cebos según sea necesario o cuando no se puedan usar otros pesticidas.
  • Limpie los restos de comida y otros atrayentes. Asegúrese de que el cliente comprenda que es necesario mantener la higiene para lograr un control total. En caso de infestaciones graves, podrían requerirse tratamientos de seguimiento.